09 de Junio de 2026
11:24 hs
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El alcalde en funciones de Laredo, Santos Fernández Revolvo, ha recogido hoy el sello de Ciudad, por el Comercio Justo. Una distinción que reconoce el trabajo que “está favoreciendo las condiciones laborales, sociales y medioambientales de los grupos productores en los países en vías de desarrollo”, según ha indicado la responsable de la zona norte de ciudades por el comercio justo, Blanca Sánchez.
El alcalde en funciones de Laredo, Santos Fernández Revolvo, ha recogido hoy el sello de Ciudad, por el Comercio Justo. Una distinción que reconoce el trabajo que “está favoreciendo las condiciones laborales, sociales y medioambientales de los grupos productores en los países en vías de desarrollo”, según ha indicado la responsable de la zona norte de ciudades por el comercio justo, Blanca Sánchez.
El Ayuntamiento de Laredo, a través de la Concejalía de Asuntos Sociales, Sanidad, Consumo, Cooperación, Inmigración e Igualdad, ha implantado la metodología de Ciudades por el Comercio Justo, formando un equipo de trabajo en el que están presentes colegios, hostelería, servicios sociales y comercios del Municipio.
Fernández Revolvo ha agradecido este trabajo “que ha permitido conseguir este sello” y ha instado a que “todos seamos más justos, para hacer ciudades más justas”.
El Ayuntamiento de Laredo, a través de la Concejalía de Asuntos Sociales, Sanidad, Consumo, Cooperación, Inmigración e Igualdad, ha implantado la metodología de Ciudades por el Comercio Justo, formando un equipo de trabajo en el que están presentes colegios, hostelería, servicios sociales y comercios del Municipio.
Fernández Revolvo ha agradecido este trabajo “que ha permitido conseguir este sello” y ha instado a que “todos seamos más justos, para hacer ciudades más justas”.
Laredo fue la primera ciudad de Cantabria en perseguir esta distinción, siendo la quinta de España que lo obtiene y la 1.003 en el Mundo, según ha puesto de manifiesto Blanca Sánchez.
En el año 2000, la ciudad inglesa de Garstand se autoproclamó la Primera Ciudad por el Comercio Justo del mundo y poco a poco este movimiento se ha ido extendiendo hasta los 22 países que están adheridos al movimiento.
Hasta el 2007 no se empezó a desarrollar la campaña en España, y fue Laredo una de las primeras ciudades españolas que se unieron a este movimiento internacional, en enero del 2008.
El objetivo de esta iniciativa es conocer una manera de transformar el entorno económico y social para construir un mundo más justo y sostenible, desarrollando iniciativas de Comercio Justo, Economía Solidaria y Consumo Responsable. Todo ello con la mirada puesta en principios fundamentales de igualdad, participación y solidaridad entre los pueblos y las personas y con formas alternativas de consumo y comercio.
De este modo se ofrece para todos una fórmula sencilla de convertirnos en agentes de desarrollo en cada momento que elegimos consumir productos con garantía de justicia social, solidaria y ecológica, sin explotación infantil, sin desigualdades entre hombres y mujeres, sin presiones de los poderosos mercados sobre los expoliados pequeños productores, sin daños para la tierra.
La compra de productos de Comercio Justo es una alternativa sostenible a nuestras empresas y administraciones permitiendo mejorar nuestra ética institucional participando como agentes de cooperación internacional.
En el año 2000, la ciudad inglesa de Garstand se autoproclamó la Primera Ciudad por el Comercio Justo del mundo y poco a poco este movimiento se ha ido extendiendo hasta los 22 países que están adheridos al movimiento.
Hasta el 2007 no se empezó a desarrollar la campaña en España, y fue Laredo una de las primeras ciudades españolas que se unieron a este movimiento internacional, en enero del 2008.
El objetivo de esta iniciativa es conocer una manera de transformar el entorno económico y social para construir un mundo más justo y sostenible, desarrollando iniciativas de Comercio Justo, Economía Solidaria y Consumo Responsable. Todo ello con la mirada puesta en principios fundamentales de igualdad, participación y solidaridad entre los pueblos y las personas y con formas alternativas de consumo y comercio.
De este modo se ofrece para todos una fórmula sencilla de convertirnos en agentes de desarrollo en cada momento que elegimos consumir productos con garantía de justicia social, solidaria y ecológica, sin explotación infantil, sin desigualdades entre hombres y mujeres, sin presiones de los poderosos mercados sobre los expoliados pequeños productores, sin daños para la tierra.
La compra de productos de Comercio Justo es una alternativa sostenible a nuestras empresas y administraciones permitiendo mejorar nuestra ética institucional participando como agentes de cooperación internacional.






