09 de Junio de 2026
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LOS REYES MAGOS DESEMBARCARON EN EL NUEVO PUERTO DE LAREDO CON SUS CARROZAS REPLETAS DE REGALOS E ILUSIÓN
06 de Enero de 2012
Melchor, Gaspar y Baltasar hicieron ayer un guiño a la milenaria tradición pesquera de Laredo y recalaron en la villa a bordo del “Braulín”, un cerquero de casi treinta metros de eslora, que salió a recibir al séquito de Sus Majestades de Oriente a mitad de la bahía.
Contra viento y marea lograron poner pie en tierra no sin algún sobresalto, como el ligero mareo de Baltasar y la afonía de un rey Melchor que por ello no pudo dirigirse a los niños en el tradicional discurso en la balconada del Ayuntamiento.
Poco antes de las seis de la tarde las tres carrozas elaboradas por Abelardo Landera y personalizadas con el nombre de cada Rey Mago salieron al encuentro de los ilustres huéspedes en el exterior de la Marina Seca. Tras saludar al concejal del mundo de la Mar, Ramón Arenas, y a la edil de Turismo y Festejos, Laura Recio, tomaron aposento en unos tronos elevados a 5 metros de altura y adornados en sus laterales con profusión de brillantina y telas de raso.
Decenas de pajes escoltaron la comitiva con sus antorchas en medio del entusiasmo de los más pequeños, apostados a ambas márgenes del recorrido y que se dejaron la voz tratando de captar la atención de sus Reyes más queridos.
Por delante, un sorprendente caracol articulado y diversos cómicos y saltimbanquis del espectáculo “Parada Imaginaria” hicieron las delicias de un público que desbordó de ilusión las aceras por las que discurrió un desfile que, como novedad, fue cerrado por una cuarta carroza poblada de regalos y de personajes de los dibujos animados.
La Banda deMúsica Municipal enfundada con su traje de gala puso la nota más festivaa una celebración que registró una espectacular asistencia evidenciando la fidelidad de los niños a una cita con la que llevan semanas soñando.
Tras tomar la popular calle del Paseo y discurrir junto al viejo Ayuntamiento, las carrozas enfilaron hacia la calle López Seña. Como por arte de magia el avance del cortejo fue incrementando el número de seguidores que inmediatamente de ser rebasados por la última carroza acudieron raudos a tomar posiciones ante el nuevo consistorio.
Allí el estruendo de las sirenas de los camiones de bomberos se mezcló con el griterío de unos “reyes de la casa” que siguieron con atención las palabras de Sus Majestades.
Previamente, el acalde de Laredo, Ángel Vega, les dio la bienvenida y les avanzó que la mejor muestra de orgullo ante su llegada estaba en la recepción dispensada por “lo mejor que tenemos en este pueblo: los niños”. A continuación dio paso a un rey Gaspar que agradeció el recibimiento y recomendó acostarse temprano para disfrutar del “día de los niños” como bautizó a la jornada del día de Reyes. Finalmente, el rey Baltasar hizo un guiño a la travesía “por tierra y por mar” hasta llegar a Laredo y confesó que, además de los regalos, llegaban con el cargamento de ilusión a rebosar, antes de felicitar el año a todos los asistentes.
El acto de recibimiento fue un poco más breve que lo habitual por temor a que la tímida lluvia que asomó en los momentos finales ocasionara algún catarro a los más pequeños. Además, sus Majestades se aprestaron a enfilar una apretada agenda que, en primer término, les llevó a la Residencia de Mayores y, posteriormente, al Hospital de Laredo.
Contra viento y marea lograron poner pie en tierra no sin algún sobresalto, como el ligero mareo de Baltasar y la afonía de un rey Melchor que por ello no pudo dirigirse a los niños en el tradicional discurso en la balconada del Ayuntamiento.
Poco antes de las seis de la tarde las tres carrozas elaboradas por Abelardo Landera y personalizadas con el nombre de cada Rey Mago salieron al encuentro de los ilustres huéspedes en el exterior de la Marina Seca. Tras saludar al concejal del mundo de la Mar, Ramón Arenas, y a la edil de Turismo y Festejos, Laura Recio, tomaron aposento en unos tronos elevados a 5 metros de altura y adornados en sus laterales con profusión de brillantina y telas de raso.
Decenas de pajes escoltaron la comitiva con sus antorchas en medio del entusiasmo de los más pequeños, apostados a ambas márgenes del recorrido y que se dejaron la voz tratando de captar la atención de sus Reyes más queridos.
Por delante, un sorprendente caracol articulado y diversos cómicos y saltimbanquis del espectáculo “Parada Imaginaria” hicieron las delicias de un público que desbordó de ilusión las aceras por las que discurrió un desfile que, como novedad, fue cerrado por una cuarta carroza poblada de regalos y de personajes de los dibujos animados.
La Banda deMúsica Municipal enfundada con su traje de gala puso la nota más festivaa una celebración que registró una espectacular asistencia evidenciando la fidelidad de los niños a una cita con la que llevan semanas soñando.
Tras tomar la popular calle del Paseo y discurrir junto al viejo Ayuntamiento, las carrozas enfilaron hacia la calle López Seña. Como por arte de magia el avance del cortejo fue incrementando el número de seguidores que inmediatamente de ser rebasados por la última carroza acudieron raudos a tomar posiciones ante el nuevo consistorio.
Allí el estruendo de las sirenas de los camiones de bomberos se mezcló con el griterío de unos “reyes de la casa” que siguieron con atención las palabras de Sus Majestades.
Previamente, el acalde de Laredo, Ángel Vega, les dio la bienvenida y les avanzó que la mejor muestra de orgullo ante su llegada estaba en la recepción dispensada por “lo mejor que tenemos en este pueblo: los niños”. A continuación dio paso a un rey Gaspar que agradeció el recibimiento y recomendó acostarse temprano para disfrutar del “día de los niños” como bautizó a la jornada del día de Reyes. Finalmente, el rey Baltasar hizo un guiño a la travesía “por tierra y por mar” hasta llegar a Laredo y confesó que, además de los regalos, llegaban con el cargamento de ilusión a rebosar, antes de felicitar el año a todos los asistentes.
El acto de recibimiento fue un poco más breve que lo habitual por temor a que la tímida lluvia que asomó en los momentos finales ocasionara algún catarro a los más pequeños. Además, sus Majestades se aprestaron a enfilar una apretada agenda que, en primer término, les llevó a la Residencia de Mayores y, posteriormente, al Hospital de Laredo.






