09 de Junio de 2026
11:31 hs
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NOTICIAS
La noticia la avanzó el pasado jueves el responsable de la brigada, Jesús Jerez, tras reconocer que las últimas han sido semanas de jugar al gato y al ratón con la avería. Una complejidad que salta a la vista sólo con ver la zanja que deja al aire unas conducciones que reposan a más de dos metros bajo el nivel del asfalto. Hasta ahí sería una intervención más. Sólo que la tajea o bóveda que desde hace siete décadas protege la conducción, discurre bajo un enorme bloque de viviendas. Hasta catorce metros en horizontal desde la calzada hacia el interior del inmueble penetró la manguera del camión con la que se intentó neutralizar la avería. A esos niveles, la capacidad de maniobra se reduce a la mínima expresión.
De ahí que, tras tres tentativas infructuosas, los operarios municipales tuviesen ultimado el trazado de una nueva conducción, paralela a la actual, con la que pensaban “puentear” el tramo afectado por una obstrucción de grandes dimensiones. Cuando ya tenían incluso pintado con puntos de pintura roja el discurrir de la nueva tubería, una última prueba en la zona sentenciada terminó por desechar la opción de cortar por lo sano, rehabilitando la actual tubería.
Aguas fecales
La señal de alarma sobre la existencia de graves problemas saltó semanas atrás con la emanación en plena calzada de aguas fecales. Levantada la tapa de registro, se descubrió una enorme cantidad de agua estancada, inequívoca señal de grave obstrucción en la red. Para rematar el puzzle, cada movimiento en falso dentro del socavón originaba desprendimientos de las piedras que forman la estructura de la antigua tajea. Ahora se procederá a su enfundado.
La actual canalización deriva el saneamiento hacia la zona del “Tinaco”, desde donde retorna nuevamente a la calle Emperador, siempre bajo edificios, hasta salir a la altura del Niágara. Desde allí la vieja tubería discurre ya por mitad de calzada hasta la calle del Revellón y enlaza con la conducción principal en Menéndez Pelayo, donde hasta hace muy poco tiempo se vertían las aguas directamente al mar a través del popular “Bullón”. Actualmente dicho vertido está neutralizado gracias a las obras del Plan de Saneamiento de las Marismas de Santoña.
Hallazgos sorprendentes
Capítulo aparte merece el relato de los elementos encontrados al proceder a succionar la zona obstruida. Desde cantidades ingentes de papel, que pueden entrar dentro de lo esperable, hasta pañadas (trapos), prendas de vestir, pelotas e incluso una regadera que nadie logra explicarse cómo pudo llegar hasta allí. La Brigada, tantas veces puesta en solfa, se reivindica con trabajos así en clave de eficacia.






