09 de Junio de 2026
11:33 hs
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Vista desde el aire, la Puebla Vieja de Laredo asoma como un gigantesco tablero de ajedrez en el que coexisten casillas saneadas con otras que requieren una profunda reparación. Abordar su recuperación de manera integral, por manzanas, es el ambicioso objetivo de un proyecto diseñado entre la Dirección General de Vivienda del Gobierno de Cantabria y el Ayuntamiento de Laredo. Una intervención en un “Área de Rehabilitación Integral” (ARI) que combina audacia, efectividad y complicidad con los vecinos de los inmuebles afectados.
Desde que este Gobierno asumió sus responsabilidades en la Dirección General de Vivienda, se han sucedido reuniones, en Santander y en Laredo, con los diferentes políticos y técnicos implicados. El resultado tiene forma de un “plan muy ambicioso, pero factible y que, además, estamos obligados a intentar llevar a buen término”, explican sus promotores.
Todos ellos asumen que abordar unas intervenciones globales en dos o tres manzanas previamente escogidas es una forma de enfocar de manera práctica la recuperación de la Puebla Vieja con efectos beneficiosos. De entrada, el más visual, el de la recuperación de unas áreas degradadas que, en la situación más extrema, asoman actualmente como un solar al descubierto. Sería el caso de los terrenos ubicados en la confluencia de las calles Ruayusera, San Marcial y del Medio (la denominada Unidad de Ejecución 9) así como su prolongación en la zona del Revellón.
Junto al factor motivador de ver emerger inmuebles de entre las ruinas, se une otro aliciente no menos desdeñable: el efecto contagio. Y es que políticos y técnicos están convencidos de que “cuando otros propietarios vean el resultado de las intervenciones programadas, seguro que piden ser los siguientes en la lista”.
Precisamente para seleccionar las primeras áreas de actuación, esta misma semana se ha dado luz verde al procedimiento para encargar informes detallados. De ellos se espera obtener una fotografía muy clara sobre la envergadura de la actuación y por supuesto, sobre el coste de dichos trabajos.
Aquí es donde entra en juego un nuevo aliciente, con forma de atractivas financiaciones cuyas fórmulas ultiman desde la Dirección General de la Vivienda y desde el propio Ayuntamiento. Ambas administraciones saben que las facilidades que se ofrezcan en este ámbito incrementarán la receptividad del proyecto.
Del acierto a la hora de seleccionar las áreas a intervenir depende gran parte del éxito de la empresa. De ahí que en esta fase preliminar se vaya a prestar mucha atención a aquellos movimientos de comunidades de vecinos que ya han dado muestras de querer afrontar por su cuenta la puesta a punto de sus inmuebles.
En todo caso, tanto el Gobierno de Cantabria como el Ayuntamiento de Laredo entienden que el mantenimiento y recuperación de los inmuebles de la Puebla Vieja es un imperativo, no sólo desde el punto de vista de la riqueza patrimonial, sino incluso desde la propia seguridad del entorno. Por eso otra pieza clave de la estrategia diseñada tratará de persuadir y convencer a los vecinos de lo oportuno de afrontar unos trabajos en los que van a estar respaldados por las administraciones. En esta línea se ha diseñado una campaña informativa que incluirá incluso un encuentro informativo del Director General de Vivienda con los ciudadanos.
Todo ello con una premisa clara de priorizar aquellas intervenciones que afiancen elementos estructurales y que incidan en cuestiones de eficacia energética, eludiendo los “parcheos” de actuaciones que son un mero “lavado de cara” y que no redundan en la recuperación definitiva de la Puebla Vieja.
Cuestión prioritaria
Con esta planificación se incide en un área que desde el equipo de Gobierno que preside Ángel Vega se definió desde el comienzo de la legislatura como una “cuestión prioritaria”. Ahí están otros proyectos como el de dejar ultimada una ordenanza de ocupación de la vía pública en la que se hace especial incidencia en lo referente al Casco Histórico pejino.
Esta misma semana ha sido noticia el arranque de la segunda fase de las obras de implantación del gas natural en la Puebla Vieja. Unos trabajos que han generado el interés tanto del consistorio pejino como de la Asociación de Amigos del Patrimonio de Laredo por aprovechar las zanjas para soterrar los cables de telefonía y electricidad. Toca esperar porque según dispone la norma ITC BT 07 de “Redes subterráneas para distribución en baja tensión en ningún caso podrán coexistir en la misma galería instalaciones eléctricas e instalaciones de gas”. Un contratiempo que ya están tratando de enmendar desde el Ayuntamiento el propio alcalde, quien se reunirá en breve con Telefónica y Viesgo para estudiar cómo afrontar de la manera más eficaz una acción demandada por los ciudadanos que anhelan una Puebla Vieja con más brillo que nunca.






