09 de Junio de 2026
11:35 hs
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Tras iniciar su vida laboral en Talleres Odriozola, pronto unió su destino al de los carros y “mesetas” (remolques planos) con los que acarreaba todo tipo de mercancías entre las distintas zonas de la villa costera. Así lo hizo hasta que en el año 80 entró a formar parte de la plantilla municipal en sustitución de su propio padre, el popular “Chin, el del agua”.
En su quehacer cotidiano dejó impronta de una entrega encomiable, herencia del carácter luchador que exhibió por las cunetas de media España en su etapa como ciclista profesional en aquél mítico “Teka” de los años 60. Allí coincidió, entre otros, con Gonzalo Aja, Ventura Díaz y Menéndez –con quienes integró un brillante cuarteto cántabro- junto al portugués Agostinho o a José Luis Abilleira Balbona.
Rodador infatigable, el momento de los reconocimientos se convirtió en un inesperado puerto de emociones en el que a punto estuvo de sucumbir a la tentación de derramar alguna lágrima. Lejos de hacerlo, lo que desató fueron sonoras carcajadas según fue abriendo los obsequios que le entregaron el resto de comensales. Entre los más celebrados, una reproducción de una bicicleta en miniatura que pedalea sola, restos de escombros que han marcado su desempeño diario, o el reloj de marca con el que en el Ayuntamiento pejino se agasaja a quienes dejan de formar parte de su plantilla.
Menos “gracia” le hizo una jarra del Fútbol Club Barcelona, toda una provocación para un madridista de pro confeso. El regalo de más volumen de la sobremesa fue también el más entrañable, ya que en el interior de una enorme caja aguardaba una artesanal reproducción a escala de una de las “mesetas” con las que se le ha vinculado tradicionalmente a Andrés Urquiza.
Ahora, con la jubilación, su horizonte se volverá a llenar de ruedas y asfalto, ya que lleva muchos años inmerso en el mundillo del pedal aficionado. En su punto de mira está la popular marcha cicloturista “Quebrantahuesos”, que el próximo mes de junio reunirá a más de 7.500 ciclistas para afrontar un trazado de lo más exigente. Luego llegarán la “Perico Delgado”, en Segovia, y un reguero de pruebas a las que tiene intención de acudir para seguir dominando el gusanillo por un mundo, el de manillares, sillines y bielas, que siempre tuvo en un segundo plano mientras reparó mil y una incidencias como integrante de la Brigada Municipal de Obras. Un departamento en el que, a buen seguro, le echarán de menos por su capacidad de trabajo y su ejemplar compañerismo. ¡Enhorabuena!
En su quehacer cotidiano dejó impronta de una entrega encomiable, herencia del carácter luchador que exhibió por las cunetas de media España en su etapa como ciclista profesional en aquél mítico “Teka” de los años 60. Allí coincidió, entre otros, con Gonzalo Aja, Ventura Díaz y Menéndez –con quienes integró un brillante cuarteto cántabro- junto al portugués Agostinho o a José Luis Abilleira Balbona.
Rodador infatigable, el momento de los reconocimientos se convirtió en un inesperado puerto de emociones en el que a punto estuvo de sucumbir a la tentación de derramar alguna lágrima. Lejos de hacerlo, lo que desató fueron sonoras carcajadas según fue abriendo los obsequios que le entregaron el resto de comensales. Entre los más celebrados, una reproducción de una bicicleta en miniatura que pedalea sola, restos de escombros que han marcado su desempeño diario, o el reloj de marca con el que en el Ayuntamiento pejino se agasaja a quienes dejan de formar parte de su plantilla.
Menos “gracia” le hizo una jarra del Fútbol Club Barcelona, toda una provocación para un madridista de pro confeso. El regalo de más volumen de la sobremesa fue también el más entrañable, ya que en el interior de una enorme caja aguardaba una artesanal reproducción a escala de una de las “mesetas” con las que se le ha vinculado tradicionalmente a Andrés Urquiza.
Ahora, con la jubilación, su horizonte se volverá a llenar de ruedas y asfalto, ya que lleva muchos años inmerso en el mundillo del pedal aficionado. En su punto de mira está la popular marcha cicloturista “Quebrantahuesos”, que el próximo mes de junio reunirá a más de 7.500 ciclistas para afrontar un trazado de lo más exigente. Luego llegarán la “Perico Delgado”, en Segovia, y un reguero de pruebas a las que tiene intención de acudir para seguir dominando el gusanillo por un mundo, el de manillares, sillines y bielas, que siempre tuvo en un segundo plano mientras reparó mil y una incidencias como integrante de la Brigada Municipal de Obras. Un departamento en el que, a buen seguro, le echarán de menos por su capacidad de trabajo y su ejemplar compañerismo. ¡Enhorabuena!






