06 de Agosto de 2026
14:47 hs
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A casi año y medio de cumplirse el bicentenario de la Toma del Fuerte del Rastrillar, en las postrimerías de la Guerra de la Independencia, Laredo se ha puesto manos a la obra para conmemorar la efeméride con un denso programa de actos. Un ciclo de conferencias, homenajes, desfiles e incluso una recreación sobre el terreno de aquella estratégica batalla son sólo algunos de los frentes en los se está trabajando en la villa pejina de cara al 2014. Un avance de los festejos podría adelantarse a la próxima primavera. La celebración propiciará, además, la puesta en valor de La Atalaya y su entorno, conjunto declarado Bien de Interés Cultural (BIC), y que reúne unas condiciones idóneas para convertirse en un Centro de Interpretación de las Fortificaciones.
El propio alcalde, Ángel Vega, lidera las gestiones junto a la concejal de Turismo y Festejos, Laura Recio. Ambos han mantenido encuentros con delegaciones de otros municipios en los que las fiestas ambientadas en esta etapa histórica de comienzos del siglo XIX tienen larga tradición. En paralelo, han entablado contactos con distintas asociaciones recreacionistas de la época napoleónica, algunas de las cuales ya han mostrado su interés en sumarse con todos sus pertrechos a la fiesta laredana.
La reunión que Vega y Recio mantuvieron ayer con representantes de distintas asociaciones de Laredo se enmarca en esta fase embrionaria de un proyecto que seguirá cubriendo etapas durante las próximas semanas. En la cita celebrada en el Ayuntamiento, el alcalde y su edil tantearon la posibilidad de contar con la colaboración de estos grupos locales a la hora de involucrarse en la confección de trajes directamente inspirados en las vestimentas de los batallones que tomaron parte en la decisiva batalla de Laredo. Su implicación será determinante para conferir carácter popular a un proyecto que prevé incluso desfiles por las rúas de la Puebla Vieja, con réplicas de armas de la época capaces de percutir munición de fogueo, aumentado la apariencia de autenticidad.
En la reunión quedó patente el interés del equipo de Gobierno en aprovechar este lance histórico para rematar la puesta en valordel fuerte del Rastrillar. Un enclave singularen torno al que existen distintos proyectos con notable potencial cultural y turístico que buscan su financiación a través de estrategias que un enigmático Ángel Vega se limitó a calificar de “audaces”.Todo con vistas a sacar el máximo rendimiento a unas instalaciones recuperadas años atrás pero que nunca terminaron de tener un uso definido.
“El Gibraltar del Norte”
El 21 de febrero de 1814 tuvo lugar una de las batallas más estratégicas de la etapa final de la Guerra de la Independencia. El brigadier coruñés Diego del Barco lideró a un ejército de 9.000 soldados españoles que trataban de tomar las posiciones de Laredo y Santoña. Las dos plazas eran ambicionadas por franceses y británicos, y se corría el peligro de que en las negociaciones de paz, ambas se perdieran para España, dando lugar así a un nuevo “Gibraltar” en el Cantábrico.
La fatalidad quiso que el bravo brigadier resultase herido en una pierna cuando lideraba la ofensiva sobre el promontorio laredano. Tras el obligado parón para reemplazar la unidad de mando, los italianos defensores del fuerte optaron por capitular ante la certeza de que rendirse era el mejor panorama al que podían enfrentarse. Para desgracia de Diego del Barco, aquella herida acabó causándole la muerte, privándole de saborear una victoria a la que contribuyó de manera decisiva. Su tumba se puede visitar en el interior de la iglesia de Santa María de Laredo, ante el retablo de la Virgen de Belén.
Distintos expertos en la materia han brindado su colaboración al Ayuntamiento de Laredo para contribuir a la brillantez de los actos previstos. Es el caso del santoñés Rafael Palacio, toda una institución en lo que a fortificaciones militaresse refiere. O el propioArsenio García Fuertes, coautor junto a José Navas del libro “Libertad o Victoria” en el que se narran pormenorizadamente los avatares de este episodio de la Guerra de la Independencia. El historiador de Astorga impartió este verano, de la mano de la Asociación de Amigos del Patrimonio de Laredo, una conferencia al respecto de aquella batalla en la que la villa pejina quiere cimentar un nuevo atractivo cultural y turístico a desarrollar en el mes de mayo.






