06 de Agosto de 2026
08:58 hs
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Melchor, Gaspar y Baltasar regresaron por mar a Laredo justo un año después de su última visita. El barco “Mariñana” salió a recibirles a mitad de la bahía para acercarles a tierra, donde cientos de niños aguardaban expectantes su arribada. La anécdota la protagonizó un ejemplar de pingüino que quiso sumarse a la comitiva oficial hasta la misma entrada a la nueva dársena pesquero-deportiva. Allí recibieron la bienvenida oficial del alcalde, Ángel Vega, dichoso por acoger a tan ilustres visitantes. Con sus Majestades de Oriente en suelo firme se desató la locura.
Tres espectaculares carrozas, elaboradas por el grupo de Abelardo Landera Puente,aguardaban a los Reyes Magos en el exterior de la Marina Seca. Una cuarta alegoría cerraba el séquito repleta de regalos para repartir durante una madrugada de ensueño. La habitual avanzadilla de Policía Local y Bomberos se encargó de anticipar con el estruendo de sus sirenas la llegada del resto de la comitiva. Una divertida compañía de animación repleta de efectos luminosos y pirotécnicos se encargó de arrancar las primeras sonrisas de una noche en la que volaron decenas de kilos de caramelos con destino a los bolsillos de los más pequeños.
La Banda de Música Municipal y Los Ventolines pusieron la nota musical junto a las propias canciones infantiles que sonaban desde el interior de las carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar. Los tres volvieron a batir el record guinnes de saludos, besos y guiños a los peques que, entre la curiosidad, la ilusión, el arrojo y ciertas dosis de temor, reclamaban su atención desde ambas márgenes del recorrido. Desde Capitanía hasta el Ayuntamiento un mar de cabezas certificó la multitudinaria acogida a unos Reyes Magos absolutamente desbordados por las muestras de cariño recibidas. La concejalía de Turismo y Festejos volvió a demostrar su saber hacer en unos preparativos que se ajustaron milimétricamente al horario previsto por la organización.
Ya en las inmediaciones de la Casa Consistorial, los más afortunados pudieron incluso estrechar sus manos antes de que se dirigieran a la balconada principal, donde recibieron una sonora ovación de las miles de personas congregadas en la Avenida de España. Un año más ejerció de maestro de ceremonias Antonio Arconada “Antuán”, auténtico dominador del protocolo de atenciones hacia los Reyes Magos. El alcalde, Ángel Vega, destacó que, “más allá de la belleza de Laredo, lo mejor que tiene este pueblo son sus niños”. Una afirmación que rubricó el público con una nueva salva de aplausos a la que siguieron los discursos de Sus Majestades. En ellas certificaron la bondad de los más pequeños y les invitaron a recogerse pronto para amanecer en la noche más mágica del año con la garantía de encontrar sus zapatos repletos de regalos.
Una colección pirotécnica puso el colofón a la bienvenida a unas Majestades que a partir de ahí iniciaron una vertiginosa carrera contra el reloj. Primero se encargaron de entregar personalmente los regalos a los ganadores del certamen “Pinta la Navidad” en un formato tan entrañable que sus protagonistas tardarán tiempo en olvidar. A continuación se sometieron con paciencia a una sesión fotográfica con quienes les aguardaban a la entrada del Palacio de Carasa.
Hospital y Residencia de Mayores
Antes de emprender el trabajoso reparto de regalos puerta a puerta, aún tuvieron tiempo para cumplir con la tradición de visitar a las personas ingresadas en el Hospital Comarcal y a los residentes en el Centro de la Tercera Edad. Hasta ambos destinos llegaron acompañados del alcalde y varios miembros de la Corporación Municipal, que fueron testigos de que Melchor, Gaspar y Baltasar coleccionan incondicionales entrepersonas de todas las edades. O, como a ellos les gusta decir, entre niños de infancia reciente y otros que, por unas horas, evocaron aquellos años mozos en los que la consigna era la misma que ahora: acostarse pronto para amanecer con la emoción de descubrir lo mágica que resulta la inocencia de los reyes de la casa. Inolvidable






