02 de Agosto de 2026
12:05 hs
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Veintidós años después de su última irrupción, los tradicionales cabezudos de Laredo volverán a asomar en los festejos de la villa. El retorno de la emblemática comparsa se producirá en el marco de la 105 edición de la Batalla de Flores, que se celebrará el 29 de agosto. Los inolvidables personajes del clown, los dos negritos, el alguacil y la bruja asomarán reforzados por nuevas incorporaciones como el torero, el marinero, el payaso y la panchonera. Una alineación de lujo que comparecerá con una puesta a punto envidiable merced al artístico trabajo realizado por el operario municipal Blas Camino, en el taller Moowan.
Con gran satisfacción han realizado este mediodía el anuncio el alcalde de Laredo, Ángel Vega, y la concejal de Turismo y Festejos Laura Recio, responsables directos de que este proyecto esté a punto de hacerse realidad. Suya fue la encomienda de que volviera a modelarse una comparsa que quedó destruida en 1992 por culpa de una inundación de las instalaciones en las que se guardaban. El archivo fotográfico del propio Blas Camino ha permitido recrear con todo lujo de detalles unos cabezudos que volverán a motivar divertidas carreras de grandes y pequeños.
Según explica Ángel Vega,“para rematar el proyecto nos queda realizar los dos gigantes, que será el próximo reto que le hemos encargado a Blas, a quien tengo que felicitar por la calidad ybelleza de las piezas rematadas en el taller”. El alcalde ha recordado que “antaño en cada fiesta importante se sacaba los cabezudos a la calle. Se oía el cohete, sonaba la música de las peñas y enseguida asomaban los cabezudos, que cumplían de manera eficaz la misión de llenar de ambiente calles y plazas, con los niños huyendo en estampida”.
Por su parte, Laura Recio ha destacado que “cada cabezudo llevará un atuendo acorde al personaje que representa, lo que conferirá aún mayor colorido y plasticidad a la comparsa”. La edil ha avanzado que “próximamente reclutaremos a los chavales que quieran prestarse voluntarios para enfundarse los trajes y encarnar a los cabezudos”. También ha recordado que “hace dos años ya hicimos una prueba, con los cabezudos que nos cedieron en Ramales. Gustaron mucho y fue cuando decidimos ponernos manos a la obra para tener nuestros propios cabezudos”.
Proceso laborioso
Según Blas Camino, tener rematada la comparsa ha requerido un trabajo efectivo de seis meses. El proceso se inicia dibujando a mano alzada cada cabezudo. A partir de ahí, el artista pejino ha optado por trazarlo en polispán, con el objetivo principal de que no pesara excesivamente. Tras rebajarlo unos centímetros, llega el momento de modelarlo en barro. Desde ahí se realiza el molde en escayola, y a partir de ahí se remata en cartón. El pintado final permite conferir a cada cabezudo su característica expresividad.
Blas explica que ya tenía experiencia con la realización de las caretas, lo que le ha servido para abordar con garantías este reto. Según explica “lo más complicado ha sido incrementar el volumen”. Respecto a todo el proceso, reconoce que “lo que menos me gusta es la parte de la escayola, a mí me gusta más la parte artística, el modelado en barro y el pintado, que la parte técnica, que es hacer los moldes y preparar el cartón”. Lo explica mientras se dispone a abordar la última fase de acabado de la panchonera, su última aportación a la comparsa, para la que ya tiene nuevas propuestas en marcha. Como el “Popeye” que no llegará para la Batalla de Flores, pero que estará listo dentro de unas semanas para incrementar el elenco de personajes que llenarán de encanto los festejos laredanos.






