01 de Agosto de 2026
13:29 hs
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La plaza de la Constitución ha vuelto a ser el tradicional punto de encuentro para una comitiva fúnebre que ha apurado los tiempos para tratar de capear el temporal. La impecable organización a cargo del área de Turismo y Festejos, que preside Laura Recio, ha compensado los contratiempos climatológicos con una animada contienda musical a cargo de las peñas del “Tío Simón”, “Los Pejinos”, “El Ruido” y “Contigo Sí”. Junto a los soportales del viejo Ayuntamiento se ha situado la protagonista de la jornada, con una réplica de escala infantil escoltándola en su última incursión mundana. A las 20:00 horas los integrantes de Aldaba Teatro han puesto en escena una original representación de “El retiro espiritual de don Carnal” en la que han comparecido ataviados con hábitos monacales. El guión ha vuelto a incluir renglones de fina ironía que han deleitado a quienes han querido darse un chapuzón de carcajadas en esta recta final carnavalesca.
Acto seguido han sido los chicos del Moowan quienes han tomado en andas a la sardina para hacerla cobrar vida en su recorrido por las calles pejinas. En esta ocasión el cortejo lo han completado con una vistosa escolta de antorcheros, que ha realzado su tránsito por la Puebla Vieja, cuyas rúas asomaban empapadas a modo de lágrimas de despedida en las que ha podido admirarse la propia infortunada. Tras ellos han caminado niños y mayores con toda suerte de tocados, sombreros, bastones, corbatas y demás atuendos propios de sepelios de ilustres finados.
Ya en la calle Revellón, han proseguido los tradicionales vaivenes a la carrera que, acompañados de oscilaciones arriba y abajo, han simulado una navegación de la sardina en una jornada de mar agitada. En esta ocasión la marejada la integraban cientos de viudos y viudas que, cogidos de los brazos, han desfilado saltando alborozados al ritmo que marcaban las distintas peñas.

La llegada al arenal ha precipitado la quema de una sardina en cuyo interior aguardaba distinto material pirotécnico para hacer aún más espectacular su lenta agonía entre las fauces de fuego. La anécdota ha estado en la resistencia que ha puesto la cabeza a convertirse en pasto de lasllamas. Por megafonía se han recitado las consabidas letanías de “la noche del vientu” mientras han arreciado los llantos impostados de quienes integraban la comitiva. Sus impecables vestimentas luctuosas han puesto la nota de solemnidad y elegancia a una cita con la que Laredo ha dicho adiós al Carnaval con la satisfacción de ser uno de los referentes de esta celebración a nivel de toda Cantabria.






