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ENFERMERO DE URGENCIAS CONSIDERA QUE LA ENFERMERÍA “GOZA DE POCA AUTONOMÍA Y RESPONSABILIDAD”.
19 de Julio de 2017
Alfredo Quintana es enfermero experto en Urgencias del Servicio Cántabro de Salud (061) y ha participado hoy en el curso sobre ‘Atención inicial al niño y al adulto en situaciones críticas: pautas y técnicas de actuación en enfermería’. En su intervención explicó que “la Enfermería se enfrenta ahora a una oportunidad de liderar la atención de la emergencia, de liderar responsabilidades en ese terreno que, habitualmente, han estado supeditadas al colectivo médico”. En ese sentido, añadió que “siempre estamos hablando de la sostenibilidad del sistema y de que hay que introducir cambios y yo soy partidario de ello”.
En la actualidad, “la Enfermería goza de muy poca autonomía y responsabilidad. Eso es lo que hay que cambiar”, insistió. Bajo su punto de vista, y tal y como lo expuso en el monográfico, “es una cuestión dicotómica”, ya que “por una parte están las autoridades que son las que tienen que imponer los cambios necesarios para que esto se produzca, dotar de más autoridad a la Enfermería” pero, por otra parte, “los propios profesionales tenemos que estar de acuerdo en asumir esa responsabilidad”.
“Parte de los cambios necesarios los puede protagonizar la Enfermería de una manera muy fiable y con muy buenos resultados”, dijo. Y añadió que los “anglosajones son los que más diversifican las responsabilidades entre todos los responsables sanitarios” o el caso de Suecia, “donde la emergencia es atendida por los enfermeros”.
Para lograr ese objetivo de dar mayor responsabilidad al colectivo de Enfermería, Quintana aseguró que sería necesario “dotar al colectivo de algo tan demandado como la especialidad de enfermería de urgencia, que al igual que la de los médicos, ofrecería una gran especialización a los profesionales que atienden a las urgencias”.
“También está el debate de la prescripción enfermera”, recordó el enfermero, y apuntó que “hay profesionales formados con más antigüedad que normalmente son reacios a asumir esas responsabilidades porque tradicionalmente nunca las han tenido”. Aún así, Quintana incidió en que éste es el momento adecuado para hacer esos cambios en el sistema, ya que “es el momento de introducir modificaciones porque puede abaratar muchísimo el sistema, reduciendo los costes pero manteniendo los estándares de calidad perfectamente”.
Sobre la atención en situaciones críticas a los menores, el experto apuntó que “la carga emocional con los niños, sobre todo para los que somos padres, está ahí presente”, aunque recordó que no deja de ser un escenario más para el que los profesionales están preparados. Eso sí, sobre la presencia de los familiares de un niño en una situación de este tipo, aseguró que “como norma general, no son un impedimento las familias, al contrario, nos pueden ayudar mucho, aunque siempre hay que valorar cada caso”, concluyó Quintana.






