07 de Agosto de 2026
21:28 hs
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NOTICIAS
Cientos de niños demostraron ayer su buen estado de forma festiva durante la megafiesta que condujeron los integrantes de “Plis Plas” bajo la Carpa de Carnaval. Toda una prueba de resistencia en la que las canciones más pegadizas del panorama musical infantil sonaron en su versión más bailable para regocijo de los más pequeños y sus acompañantes.
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La gala comenzó con una improvisada pasarela de moda carnavalera sobre el escenario. En juego, la honrilla de ser coronados Rey y Reina de Carnaval. Un galardón al que muchos eran ajenos concentrados en desfilar como auténticos dandis y coquetas misses ante el jurado más partidista y arbitrario que integraban papás, mamás, abuelitos, tíos, primos, vecinos y demás familia, muchos de ellos a punto de necesitar babero.
Finalmente el veredicto entronó al “vikingo” Matías, de 10 años, residente en Seña y de origen argentino, como él mismo se encargó de explicar con gran desparpajo enarbolando una espada adquirida años atrás en Sámano. No le fue a la zaga en originalidad su consorte de la jornada, la jovencita Lara, de 12 años y residente en Laredo, sobre cuya cabeza fue depositada la corona real tras explicar que comparecía disfrazada de entrenadora Pokémon.
Tras la sesión fotográfica de rigor, el trío de cantantes y animadores que condujeron la gala a un ritmo vertiginoso comenzaron el carrusel de coreografías con el que se metieron en el bolsillo a unos peques convertidos en reyes de la pista. Seleccionados a golpe de martillo, algunos tuvieron ocasión de subir al escenario para poner a prueba su coordinación de movimientos. Los mejores se llevaron a casa una medalla en reconocimiento a su entrega, mientras el resto partió igual de risueño con unos diplomas bajo el brazo que acreditan su participación en una maratón bailarina que a mayores de 15 años hubiera dejado con agujetas para el resto de la semana.
Chocolatada
No fue el caso de los cientos de “retacos” reunidos ayer en un divertido caos de trajes a cual más colorido, en abierto contraste con las vestimentas de unos acompañantes adultos mucho más recatados. En lo que todos se igualaron fue en la estela que delató en sus labios lo sabroso de una chocolatada que hubo de servirse en dos tiempos, dado el éxito de convocatoria cosechado en el día que el programa de festejos del Ayuntamiento de Laredo reservó para el disfrute de niñas y niños.
Hasta el alcalde, Ángel Vega, que acudió a la fiesta junto a la edil de Turismo y Festejos, Laura Recio, se brindó para elaborar un segundo perolo de la dulce poción que, acompañada de tentadores churros, ayudaron a incrementar las defensas para un atardecer que, fuera de la carpa, invitaba al recogimiento.
Para entonces las cinturas más flexibles del oriente cántabro ya habían pasado de rosca el cuentarrevoluciones y clamaban por una tregua que, a buen seguro, culminó con una plácida siesta de domingo que se prolongará más horas de lo habitual merced a que hoy lunes no hay colegio. ¡Angelitos!






