07 de Agosto de 2026
19:38 hs
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NOTICIAS
Cientos de personas caracterizadas de viudos y viudas conformaron ayer un bullicioso cortejo para el Entierro de la Sardina con el que Laredo puso el broche al Carnaval más participativo de los últimos años, diseñado con acierto desde el área de Turismo y Festejos que dirige Laura Recio.
(Ver galería 1) (Ver galería Alberto Losa)
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En sintonía con la frescura y la originalidad que han marcado el programa festivo de los últimos diez días, anoche también hubo motivos para el asombro y la sorpresa de la muchedumbre congregada a las 20:00 horas en la plaza de la Constitución.
Allí,una lograda recreación de un camposanto con cipreses, panteones y lápidasde imponente tamaño e hilarantesepitafios sirvió de escenario para una divertida contienda entre don Carnal y Doña Cuaresma interpretada por la troupe de Aldaba Teatro. Su actuación, en la que no ahorraron elementos dramáticosincluso en su maquillaje con profusión de arañas y sangre, así como en su inesperada irrupción desde el interior de los ataúdes,arrancó a un tiempo las carcajadas y el aplauso de unos espectadores que disfrutaron con los ocurrentes lances de una representación absolutamente surrealista.
Con el eco de las últimas risas aún en el ambiente, el protagonismo lo asumieron los chicos del taller Moowan,tradicionales porteadores en andas de una gigantesca sardina a la que zarandearon con brío durante el tradicionaltrayecto por las rúas de la Puebla Vieja, antes de enfilar hacia la playa por López Seña. Su discurrir al frente de la nutrida cortede plañideras de todas las edades estuvo amenizado por los sones humorísticamente fúnebres que pusieron las peñas locales.
Intercalados en la comitiva asomaron algunos de los más espectaculares artilugios, como la Casa del Misterio o los astronautas en órbita que sólo siete días atrás concitaron los elogios por su artística factura durante el desfile del Carnaval y que compartieron ayersentencia y suerte con la sardina.
La llegada a la playa Salvé se efectuó con una multitud desplegada a lo largo de la balaustrada del Paseo Marítimo, con la vista dirigida hacia la gran pira funeraria dispuesta en mitad del arenal. Convenientemente impregnados de líquido inflamable, sardina, artefactos y lápidas sólo necesitaron una pequeña llama para comenzar su transformación en ceniza y pavesas volantes.
El estrépito con el que saludó al fuego purificador la panza de la finada fue la señal convenida para quepor megafonía Antuán y compañía dieran inicio a la tercera “Noche delVientu”.
Sus letanías más incisivas con algunos de los protagonistas de la actualidad nacional e internacional de los últimos meses cosecharon la complicidad de quienes a duras penas lograban disimular la risa mientras sus oídos decodificaban mensajes a cual más envenenado.
La quema de una colección pirotécnica puso el punto y seguido a una jornada festiva que los más animosos,guardando el más riguroso luto en sus vestimentas, decidieron proseguir en los establecimientos de moda de una villa laredana que ayer derramó toneladas de lágrimas festivas en recuerdo a la entrañable Sardina.






