07 de Agosto de 2026
18:22 hs
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NOTICIAS
Los cortometrajes “La Entrevista” y “Unas manos maravillosas” pondrán el toque fresco a la primera edición del Ciclo “Corta Esmeralda” que se celebra este sábado en el Cine de la Casa de Cultura de Laredo, a partir de las 20:00 horas, con entrada gratuita. Una iniciativa, promovida por la concejalía de Asuntos Sociales e Igualdad del Ayuntamiento de Laredo para celebrar el Día Internacional de la Mujer. La convocatoria de un certamen paralelo ha servido para que los pejinos Fernando Lanza y César Cobo –en la foto junto a Pilar Santisteban- se hayan animado a rodar por primera vez en un formato “pequeño en metraje, pero generoso para contar buenas historias”, explican.
Junto a las siete piezas que ya estaban confirmadas en la muestra, los trabajos de estos dos jóvenes que tratan de abrirse camino en el mundo de la fotografía y la imagen, competirán por hacerse con el premio a las mejores propuestas con firma local. Pero, más que el premio, lo que les motivó fue dar a conocer su faceta de creadores visuales, así como contribuir a lanzar un mensaje positivo a favor de la igualdad.
En el caso de César, su propuesta se ha centrado en las rederas o “adobadoras”, como popularmente se las ha conocido siempre en el muelle pejino. Mujeres a través de las que este joven ha querido reivindicar el protagonismo de unas personas “habitualmente en un segundo plano en un sector considerado de hombres, pero absolutamente imprescindibles para las faenas de la mar”, asegura con rotundidad. Su estima por el medio marino, y sus estrechos lazos familiares con antiguos carpinteros de ribera le han llevado a buscar a pie de puerto lo que, según argumenta, es “una metáfora de esa situación de invisibilidad a la que en muchas ocasiones se relega a la mujer”.
Lo refiere mientras destaca el aplomo y la naturalidad con la que sus protagonistas, rederas del “Tonino”, el “Madre Juanita” y el “Panelo Villa” seguían a sus labores ajenas a la indiscreción de una cámara recreándose en sus hábiles manos. Sin un plan preconcebido de antemano, el guión recibió un regalo inesperado, al tener entre el elenco de estrellas involuntarias a Ramonita Villa, la más mayor de la partida y que en el año 1969 obtuvo el primer premio en un certamen nacional de cosido de redes. Toda una aventura de la que aún quedan imágenes que servirán a César para hacer un guiño al ayer y al hoy de un oficio vital para el funcionamiento de nuestras flotas.
Mucho más urbanita es la propuesta con la que llega bajo el brazo Fernando, directamente desde Barcelona. Allí recaló hace ya unos años abriéndose camino en el terreno de la fotografía de moda, donde ha logrado firmar reportajes para revistas de tanto prestigio como “Vogue”, algo así como la Biblia del sector. Pero él sigue con los pies en la tierra. Y fue precisamente su propia vivencia en el seno de distintas empresas de la Ciudad Condal la que le sirvió de inspiración para su guión.
“Es un concepto minimalista –confiesa- de mucha sencillez, sin grandes diálogos, sin mayores atrezzos, casi sin iluminación”. Pero muy efectivo para rescatar el mensaje con el que quiere poner de manifiesto “el inadecuado trato que se les da en muchas circunstancias laborales a las mujeres”. La falta de incentivos profesionales y su dificultad para promocionar en relación a los hombres son experiencias de las que él ha sido testigos y que cobrarán vida en los cinco minutos de montaje visual que ha elaborado para la cita del sábado.
Encantados con la experiencia y humildes hasta el exceso, dicen darse por satisfechos si el próximo sábado ven las butacas del cine al completo. “Eso y ver proyectados en la gran pantalla el fruto de nuestro esfuerzo”, confiesan ante la atenta mirada de Pilar Santisteban, que, por su parte, intentará que el ciclo “Corta Esmeralda” tenga continuidad en el futuro y que pueda introducirse en un circuito de festivales que, sólo el año pasado, atrajeron el interés de más de 5.000 personas. El sábado, servirá de altavoz a la lucha de la mujer por la igualdad.
En el caso de César, su propuesta se ha centrado en las rederas o “adobadoras”, como popularmente se las ha conocido siempre en el muelle pejino. Mujeres a través de las que este joven ha querido reivindicar el protagonismo de unas personas “habitualmente en un segundo plano en un sector considerado de hombres, pero absolutamente imprescindibles para las faenas de la mar”, asegura con rotundidad. Su estima por el medio marino, y sus estrechos lazos familiares con antiguos carpinteros de ribera le han llevado a buscar a pie de puerto lo que, según argumenta, es “una metáfora de esa situación de invisibilidad a la que en muchas ocasiones se relega a la mujer”.
Lo refiere mientras destaca el aplomo y la naturalidad con la que sus protagonistas, rederas del “Tonino”, el “Madre Juanita” y el “Panelo Villa” seguían a sus labores ajenas a la indiscreción de una cámara recreándose en sus hábiles manos. Sin un plan preconcebido de antemano, el guión recibió un regalo inesperado, al tener entre el elenco de estrellas involuntarias a Ramonita Villa, la más mayor de la partida y que en el año 1969 obtuvo el primer premio en un certamen nacional de cosido de redes. Toda una aventura de la que aún quedan imágenes que servirán a César para hacer un guiño al ayer y al hoy de un oficio vital para el funcionamiento de nuestras flotas.
Mucho más urbanita es la propuesta con la que llega bajo el brazo Fernando, directamente desde Barcelona. Allí recaló hace ya unos años abriéndose camino en el terreno de la fotografía de moda, donde ha logrado firmar reportajes para revistas de tanto prestigio como “Vogue”, algo así como la Biblia del sector. Pero él sigue con los pies en la tierra. Y fue precisamente su propia vivencia en el seno de distintas empresas de la Ciudad Condal la que le sirvió de inspiración para su guión.
“Es un concepto minimalista –confiesa- de mucha sencillez, sin grandes diálogos, sin mayores atrezzos, casi sin iluminación”. Pero muy efectivo para rescatar el mensaje con el que quiere poner de manifiesto “el inadecuado trato que se les da en muchas circunstancias laborales a las mujeres”. La falta de incentivos profesionales y su dificultad para promocionar en relación a los hombres son experiencias de las que él ha sido testigos y que cobrarán vida en los cinco minutos de montaje visual que ha elaborado para la cita del sábado.
Encantados con la experiencia y humildes hasta el exceso, dicen darse por satisfechos si el próximo sábado ven las butacas del cine al completo. “Eso y ver proyectados en la gran pantalla el fruto de nuestro esfuerzo”, confiesan ante la atenta mirada de Pilar Santisteban, que, por su parte, intentará que el ciclo “Corta Esmeralda” tenga continuidad en el futuro y que pueda introducirse en un circuito de festivales que, sólo el año pasado, atrajeron el interés de más de 5.000 personas. El sábado, servirá de altavoz a la lucha de la mujer por la igualdad.






