07 de Agosto de 2026
17:18 hs
17:18 hs
NOTICIAS
LAREDO EXIGE "SOLUCIONES COORDINADAS" AL PROBLEMA DE LA DESEMBOCADURA DEL RÍO MANTILLA
14 de Marzo de 2012
Los enormes depósitos de arena que las mareas arrastran hasta la desembocadura del río Mantilla, en la playa Salvé de Laredo, requieren continuos trabajos de limpieza que asume en solitario el Ayuntamiento pejino. Su actitud responsable contrasta con la completa inhibición que muestran hasta la fecha la Confederación Hidrográfica y la Demarcación de Costas, titulares, respectivamente, de los cauces y de la desembocadura.
Ello ha provocado un notable enfado en instancias municipales laredanas, que apelan a la implicación del resto de administraciones para poner remedio a una situación inquietante y onerosa para el municipio costero.
El alcalde de Laredo, Ángel Vega, se desplazó ayer hasta el lugar acompañado del concejal de Obras, José Miguel Bringas yvarios miembros de su equipo de Gobierno. Todos ellos comprobaron la gravedad de un problema que cada año se va incrementando y que en la actualidad ha requerido la contratación externa en forma de una retroexcavadora de oruga, palista y camión.
Sin tregua, la labor de estos operarios se limita a liberar la boca del cauce para garantizar una correcta fluidez de las aguas hasta la orilla del mar. Enormes montañas de arena depositadas a ambas márgenes del riachuelo son el resultado de un esfuerzo que, paradójicamente, ha servido para que el consistorio pejino haya sido apercibido con una posible sanción por acometer estos trabajos.
En total, el desembolso asumido en solitario por el Ayuntamiento asciende a 170.000 euros desde el año 2008. Todo para garantizar el correcto aliviadero del río Mantilla, en cuyo tramo final desembocan los distintos regatos de la villa, cuya obstrucción generaría graves inundaciones en amplias zonas del término municipal.
Desde el consistorio laredano se están preparando distintos informes por los departamentos jurídico y técnico que serán remitidos en breve a los dos organismos con competencias sobre el terreno. Todo ello con la intención de que tanto la Confederación Hidrográfica como la Demarcación de Costas se hagan cargo de una situación en la que Laredo asoma como el sujeto paciente que, por si fuera poco, se ve obligado a costear en solitario las medidas reparadoras.
Acuerdo y cooperación
El objetivo de esta ofensiva institucional es persuadir al resto de entidades de la necesidad de alcanzar un acuerdo que facilite una solución duradera al problema. Desde el Palacio de Carasa se invoca el modelo seguido en el caso del Regato Madre, en la divisoria entre Laredo y Colindres, que concitó el consenso de todas las partes. Fruto del mismo se están acometiendo unas obras al término de las cuales el mantenimiento, a asumir por los consistorios, devengará un coste prácticamente irrelevante. Una situación que contrasta con el estado actual de la desembocadura del río Mantilla. “Hay que plantear esa colaboración entre administraciones para que se dé esa solución técnica en la que nosotros asumamos un mantenimiento razonable, no un mantenimiento irracional, que es lo que está pasando”, insisten desde el Ayuntamiento de Laredo.
Sin tregua, la labor de estos operarios se limita a liberar la boca del cauce para garantizar una correcta fluidez de las aguas hasta la orilla del mar. Enormes montañas de arena depositadas a ambas márgenes del riachuelo son el resultado de un esfuerzo que, paradójicamente, ha servido para que el consistorio pejino haya sido apercibido con una posible sanción por acometer estos trabajos.
En total, el desembolso asumido en solitario por el Ayuntamiento asciende a 170.000 euros desde el año 2008. Todo para garantizar el correcto aliviadero del río Mantilla, en cuyo tramo final desembocan los distintos regatos de la villa, cuya obstrucción generaría graves inundaciones en amplias zonas del término municipal.
Desde el consistorio laredano se están preparando distintos informes por los departamentos jurídico y técnico que serán remitidos en breve a los dos organismos con competencias sobre el terreno. Todo ello con la intención de que tanto la Confederación Hidrográfica como la Demarcación de Costas se hagan cargo de una situación en la que Laredo asoma como el sujeto paciente que, por si fuera poco, se ve obligado a costear en solitario las medidas reparadoras.
Acuerdo y cooperación
El objetivo de esta ofensiva institucional es persuadir al resto de entidades de la necesidad de alcanzar un acuerdo que facilite una solución duradera al problema. Desde el Palacio de Carasa se invoca el modelo seguido en el caso del Regato Madre, en la divisoria entre Laredo y Colindres, que concitó el consenso de todas las partes. Fruto del mismo se están acometiendo unas obras al término de las cuales el mantenimiento, a asumir por los consistorios, devengará un coste prácticamente irrelevante. Una situación que contrasta con el estado actual de la desembocadura del río Mantilla. “Hay que plantear esa colaboración entre administraciones para que se dé esa solución técnica en la que nosotros asumamos un mantenimiento razonable, no un mantenimiento irracional, que es lo que está pasando”, insisten desde el Ayuntamiento de Laredo.






