07 de Agosto de 2026
13:33 hs
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NOTICIAS
Emoción, gratitud, ambición, humildad, reconocimiento y futuro. Todos estos ingredientes se dieron cita ayer en una abarrotada Casa de Cultura de Laredo que acogió con éxito la Gala del Atletismo Cántabro en la que se premiaron los logros de los mejores deportistas de la pasada campaña y se aprovechó para homenajear a quienes han ayudado a hacer tan grande al deporte rey.
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Un capítulo en el que Laredo brilló con luz propia, como quedó de manifiesto en distintos momentos del acto en los que se destacaron algunas de las mayores gestas de los atletas de nuestra región. Sin duda, el más emotivo fue el reconocimiento a la labor de promoción deportiva que en su día desarrollaron “Manolito” López, Juan Carlos Gutiérrez, Alfonso Oruña, Miguel Andrés Castillo o un Óscar Gutiérrez que, micrófono en mano, volvió a evocar toda esa cosecha de grandes atletas que siempre han otorgado a la villa pejina un lugar destacado en el ranking de todos los tiempos totalmente desproporcionado a una población que apenas supera los 12.000 habitantes. Todo ello merced a clubes como el Atlético Laredo, responsable de que la gala cayera por estos lares, o del propio Amigos del Deporte.
Un pueblo volcado con el deporte cuyo alcalde, Ángel Vega, junto al concejal de Deportes, Ramón San Julián, recogieron el premio al Patrocinio Deportivo, como manera de subrayar el respaldo que desde el Ayuntamiento se realiza a la promoción de pruebas que, como los 10 KM Villa de Laredo, caminan ahora con paso firme hacia el Olimpo de las carreras de asfalto que se disputan en nuestro país. En este contexto el alcalde, Ángel Vega, anunció la buena noticia de que TVE retransmitirá la próxima edición de la competición.
Otro de los grandes momentos fue, sin duda, el del anticipo del adiós de Ruth Beitia. Una chica, grande como persona, y enorme en lo deportivo, que ha proyectado al atletismo cántabro hacia cotas que serán difíciles de igualar en el futuro. Sencilla y humilde como a lo largo de toda su trayectoria, tuvo emotivas palabras para su entrenador, sus compañeros de equipo y para esa familia que le ha acompañado durante todos estos años de andadura en la élite.
A partir de ahí, la Gala también dio para celebrar el amplio repertorio de promesas y realidades que jalonan la actualidad atlética de Cantabria. Momentos hubo también para la reivindicación de mejoras en las instalaciones, para sonreír con la espontaneidad de los más jóvenes y para que “viejas glorias” se reencontraran sobre un escenario con el merecido aplauso que en su momento no pudieron disfrutar por los azares de esa caprichosa guionista llamada vida. Todos los que subieron demostraron su madera de grandes campeones. Y todos hicieron un canto a la práctica deportiva como portadora de salud y vitalidad, antes de posar juntos para la posteridad. ¡Espectacular!
Un pueblo volcado con el deporte cuyo alcalde, Ángel Vega, junto al concejal de Deportes, Ramón San Julián, recogieron el premio al Patrocinio Deportivo, como manera de subrayar el respaldo que desde el Ayuntamiento se realiza a la promoción de pruebas que, como los 10 KM Villa de Laredo, caminan ahora con paso firme hacia el Olimpo de las carreras de asfalto que se disputan en nuestro país. En este contexto el alcalde, Ángel Vega, anunció la buena noticia de que TVE retransmitirá la próxima edición de la competición.
Otro de los grandes momentos fue, sin duda, el del anticipo del adiós de Ruth Beitia. Una chica, grande como persona, y enorme en lo deportivo, que ha proyectado al atletismo cántabro hacia cotas que serán difíciles de igualar en el futuro. Sencilla y humilde como a lo largo de toda su trayectoria, tuvo emotivas palabras para su entrenador, sus compañeros de equipo y para esa familia que le ha acompañado durante todos estos años de andadura en la élite.
A partir de ahí, la Gala también dio para celebrar el amplio repertorio de promesas y realidades que jalonan la actualidad atlética de Cantabria. Momentos hubo también para la reivindicación de mejoras en las instalaciones, para sonreír con la espontaneidad de los más jóvenes y para que “viejas glorias” se reencontraran sobre un escenario con el merecido aplauso que en su momento no pudieron disfrutar por los azares de esa caprichosa guionista llamada vida. Todos los que subieron demostraron su madera de grandes campeones. Y todos hicieron un canto a la práctica deportiva como portadora de salud y vitalidad, antes de posar juntos para la posteridad. ¡Espectacular!






