07 de Agosto de 2026
09:36 hs
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NOTICIAS
Los trabajadores de las distintas dependencias, áreas y servicios del Ayuntamiento de Laredo se reunieron ayer para festejar a Santa Rita, patrona de los empleados de las administraciones públicas. La celebración resurge gracias al interés de los propios trabajadores, empeñados en recuperar la esencia de una tradición que se había descafeinado en los últimos años, al convertirse en fecha de libre disposición para cada trabajador. La mediación y el empeño del concejal de Personal y Régimen Interior, Ramón Arenas, ha sido fundamental para rescatar los bríos de una festividad de gran arraigo entre el personal de la administración local a lo largo de las últimas décadas.
La jornada festiva dio comienzo con una misa en la parroquia de Santa María para recordar a los compañeros fallecidos. En el transcurso de dicha celebración, el párroco don Romualdo Fernández felicitó a los asistentes “por haber sabido interpretar el auténtico sentido de esta festividad, de indudable sentido religioso”.
Posteriormente, todos los participantes se reunieron en torno a una comida de hermandad celebrada en el hotel Cosmopol. Tal y como viene siendo costumbre desde hace unos años, cada asistente costeó su propio menú. A los postres, el alcalde de Laredo, Ángel Vega, entregó distintas placas de reconocimiento en atención a la dedicación del personal municipal. En este contexto, se destacaron los 25 años de servicio de empleadas como Marijé García, que entraron a formar parte de la plantilla en 1987; también se reconoció a quienes se han jubilado recientemente, como Andrés Urquiza “Chin” o Ángel Jato Canales; e incluso se agasajó a Santi “el Campaneru”, que en el mes de octubre culminará su trayectoria laboral tras más de 42 años de servicio en el Ayuntamiento, fundamentalmente a cargo delCementerio.
Previamente, el alcalde se dirigió a los reunidos para subrayar que “hoy es el día de los que nos dedicamos a servir a los ciudadanos”. Utilizando un símil deportivo destacó que “formamos un gran equipo que tiene su propio escudo, el de Laredo; una afición, la mejor del mundo, que nos chilla cuando hacemos las cosas mal, que nos aplaude, a veces menos de lo debido, cuando hacemos las cosas bien, pero es la afición que nos paga y a ella nos debemos todos”. En este sentido subrayó que el objetivo de la jornada era “hacer una piña del equipo, es un día para convivir todos los compañeros. Los objetivos colectivos van mucho más allá de las ambiciones personales de cada uno. Nuestra afición se merece todo nuestro esfuerzo”, remarcó.
El buen ambiente presidió una celebración en la que no faltaron los cánticos tradicionales y los vertiginosos bailes protagonizados por unos trabajadores que rindieron así honores a su patrona. Durante toda la jornada, y salvo los retenes de emergencia propios de jornadas festivas, todas las dependencias municipales permanecieron cerradas.
Posteriormente, todos los participantes se reunieron en torno a una comida de hermandad celebrada en el hotel Cosmopol. Tal y como viene siendo costumbre desde hace unos años, cada asistente costeó su propio menú. A los postres, el alcalde de Laredo, Ángel Vega, entregó distintas placas de reconocimiento en atención a la dedicación del personal municipal. En este contexto, se destacaron los 25 años de servicio de empleadas como Marijé García, que entraron a formar parte de la plantilla en 1987; también se reconoció a quienes se han jubilado recientemente, como Andrés Urquiza “Chin” o Ángel Jato Canales; e incluso se agasajó a Santi “el Campaneru”, que en el mes de octubre culminará su trayectoria laboral tras más de 42 años de servicio en el Ayuntamiento, fundamentalmente a cargo delCementerio.
Previamente, el alcalde se dirigió a los reunidos para subrayar que “hoy es el día de los que nos dedicamos a servir a los ciudadanos”. Utilizando un símil deportivo destacó que “formamos un gran equipo que tiene su propio escudo, el de Laredo; una afición, la mejor del mundo, que nos chilla cuando hacemos las cosas mal, que nos aplaude, a veces menos de lo debido, cuando hacemos las cosas bien, pero es la afición que nos paga y a ella nos debemos todos”. En este sentido subrayó que el objetivo de la jornada era “hacer una piña del equipo, es un día para convivir todos los compañeros. Los objetivos colectivos van mucho más allá de las ambiciones personales de cada uno. Nuestra afición se merece todo nuestro esfuerzo”, remarcó.
El buen ambiente presidió una celebración en la que no faltaron los cánticos tradicionales y los vertiginosos bailes protagonizados por unos trabajadores que rindieron así honores a su patrona. Durante toda la jornada, y salvo los retenes de emergencia propios de jornadas festivas, todas las dependencias municipales permanecieron cerradas.






