06 de Agosto de 2026
23:27 hs
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La improvisada bolera de Pasabolo Tablón instalada en la Alameda Miramar de Laredo se convirtió durante la pasada semana en el mejor escaparate de una modalidad deportiva con gran tradición en Vizcaya y Cantabria.
Durante varios días se sucedieron distintas competiciones que reunieron a las más destacadas estrellas de este deporte así como a las jóvenes promesas de un juego que requiere aunar fuerza, puntería y estrategia para garantizar las mejores puntuaciones. La cita más importante del programa tuvo lugar el sábado con la disputa del Campeonato de Cantabria de Primera Categoría por Parejas, organizado por la Federación Cántabra de Bolos en colaboración con el Ayuntamiento de Laredo y la Peña Bolística Las Cárcobas de la villa pejina. El propio alcalde de Laredo, Ángel Vega, siguió en directo todo el concurso y participó en la entrega de trofeos, expresando su satisfacción por el “magnífico espectáculo que nos han brindado todos los participantes”.
Tras unas jornadas eliminatorias en las que el público pudo ver vistosas jugadas, las parejas más afinadas accedieron a una emocionantísima final en la que los tanteos apenas bajaron de los 190 puntos por lance, siendo bastante habitual el pleno de los 210 puntos, señal inequívoca del nivel desplegado por todos los jugadores. El estado óptimo de la bolera, dispuesta con una orientación a favor de viento, facilitando las opciones de los deportistas, contribuyó sin duda a realzar la brillantez del espectáculo.
Tras una competición en la que hicieron de la regularidad su mejor aliado, los jugadores locales de la Peña Las Cárcobas, José Mari Peña y Álvaro del Río se colgaron la medalla de oro, tras totalizar 9.560 puntos. Un registro ante el que de poco sirvieron los espectaculares 9.412 con el que firmaron un destacado subcampeonato Bruno Pomares y David Gómez, de la peña Ruahermosa de Rasines. El tercer puesto fue para el combinado integrado por José Antonio Gómez, de Matienzo, y Aitor Losúa, de Villaverde, mientras que cerraron en cuadro de honor los laredanos de Las Cárcobas Michel del Río y Juan Antonio Martínez, que defendían el título conquistado el año pasado.
Al margen de esta competición de élite, la bolera también fue el escenario de otros duelos en los que quedó claro el empuje de una cantera que viene pisando fuerte. Muy vistosa y concurrida fue la competición infantil del viernes, en la que, como novedad, se dispuso una competición por equipos con la participación de 14 escuadras y 56 jugadores en liza procedentes de Cantabria y del País Vasco. Una iniciativa promovida por la Asociación de Amigos del Pasabolo que recabó un notable éxito y que permitió constatar la existencia de un relevo de garantía para las estrellas consagradas de un deporte que arrastra por su explosiva espectacularidad.
Todo ello a escasos trescientos metros del lugar donde se ubicaba la mítica bolera de San Lorenzo, que en la segunda mitad del siglo XX colocó a Laredo como capital del Pasabolo Tablón merced a unas competiciones que convertían cada partido en un desafío en el que los jugadores encarnaban el orgullo de sus respectivos pueblos para salir airosos del lance. Los más mayores, testigos de aquellos lances inolvidables, suspiraban estos días por recuperar aquel sabor de antaño con nuevos bríos. La consolidación de la bolera portátil de la Alameda Miramar sería el primer eslabón de una empresa que se antoja tan complicada como estimulante.






